Sostiene Bryce que nunca ha plagiado. Sólo ha recurrido al acervo común de la humanidad,  y en particular, al de la revista Jano: Medicina y Humanidades. Sostiene Bryce que es víctima de una conspiración de un grupo de ultraderecha, financiado secretamente por Montesinos y Fujimori desde prisión. Sostiene Bryce que El Chino le tiene tiña, porque él es un escritor muy progresista. Sostiene Bryce que sufre  el embate avieso de los envidiosos que quieren todos los premios para sí. Sostiene Bryce que sus críticos son unos frustrados porque no son tan habilidosos como él.  Sostiene que él es muy compartido y que disparará con sus 150,000 dlls las chelas a quienes lo han defendido de la temible inquisición literaria. Sostiene Bryce que todo ha sido por la maldad de alguien que le hurga en sus textos como un gusano barrenador. Sostiene Bryce que escapó a los designios de los doce del comité de salud pública. Sostiene que él no le teme a ningún Robespierre azteca. Sostiene Bryce que, sin embargo, él sí cree en la máxima de ese famoso comité de la Revolución francesa: salus populi suprema lex esto. Mas, sostiene  que esa máxima sólo debe pronunciarse de manera solemne en un bar. Sostiene Bryce que se jodan los malquerientes, empezando por los de ese comité de la salud, pero también todos los demás malosos que lo han criticado. Sostiene Bryce que ha ganado todos los pleitos legales que enfrenta, pero una conspiración en el organismo defensor de la propiedad intelectual en el Perú ha impedido que se suba a la Internet esta información. Sostiene que probablemente El Chino Fujimori es responsable. Sostiene Bryce que él no se jode porque venderá más libros a causa del escándalo. Sostiene Bryce que ha empezado una nueva novela: Un mundo para Alfredo B. E.  Sostiene Bryce que nada ha tomado de ningún marqués, ni conde ni barón. Sostiene Bryce que de cualquier forma él no cree en la nobleza. Sostiene Bryce que él es un varón ínclito. Sostiene Bryce que vive su hora  feliz. Sostiene  que en Guadalajara lo querían linchar unos caballeros encapuchados. Que se jodan. Sostiene Bryce que no hay evidencia alguna de sus plagios.  Sostiene Bryce que un homónimo suyo escribió dolosamente parte de su obra periodística, pero que ignora quién cobró esos artículos. Sostiene que pudo haber sido su secretaria.  Sostiene Bryce que no tiene nada más que declarar ante ningún tribunal, judicial o literario. Sostiene, sin perder la compostura, que todos pueden irse a tomar por culo. Y eso es todo.